• Federico Schweizer

A propósito del Home Office y las tecnologías de las Administraciones Fiscales Argentinas.

*Por TERESA GOMEZ y FEDERICO SCHWEIZER


Debido a la grave situación sanitaria, a nivel mundial, como consecuencia de la expansión del COVID-19, las medidas de seguridad e higiene no hacen más que crecer con el correr de las horas. Una de las sugerencias que más se escuchan es evitar la circulación de personas. Ello así, se propende a la modalidad del trabajo conocido como ¨HOME OFFICE¨.


Esta modalidad evitaría el traslado y la concentración de personas y con ello se controlaría, en principio, la propagación viral.


Actualmente, existen una gran cantidad de aplicaciones, incluso gratuitas, que permiten con éxito, mudar virtualmente las oficinas y equipos de trabajo a nuestras casas.

Pero ¿qué ocurriría si quisiéramos hacer Home Office y nuestro trabajo tuviese un alto grado de vinculación con la Administración Federal de Ingresos Públicos?


Veamos. Desde el punto de vista tecnológico, la AFIP no ha logrado estar a la altura de los avances del siglo XXI. Sus sistemas tienen prestaciones erráticas y muestran permanentes fallas, originadas, tal vez, por defectos tecnológicos que se ven agravados por la fluctuaciones en la disponibilidad online según las distintas zonas de nuestro país. Esta situación reiterativa (pues se repite año tras año), nos obliga a pensar en una ausencia de criterio en la implementación tecnológica que repercute en la idoneidad de los famosos ¨aplicativos¨.


Un ejemplo del estancamiento digital al que hacemos referencia, es la vigencia del Sistema Integrado de Aplicaciones (SIAp.), totalmente incompatible con cualquier servicio de HOME OFFICE que intentáramos aplicar. Es la pesadilla de todos los profesionales de las Ciencias Económicas y también de los profesionales de sistemas.


SIAp es un programa que debería haberse desarticulado hace más de 15 años, pero aún sigue ¨inaugurando¨ nuevas versiones. Es un sistema informático que habla una lengua extinta y que las nuevas tecnologías intentan interpretar sin ningún tipo de éxito.

Otro reflejo de retraso tecnológico es el Sistema de Cuentas Tributarias (CT) de AFIP. Atención, que es el servicio ¨star¨ para realizar un altísimo porcentaje de las tareas tributarias. Es un servicio que, hasta la fecha, no ha funcionado con la agilidad e idoneidad que contribuyentes y asesores necesitan.


Valido resultar destacar que, en los momentos más críticos, como consecuencia de vencimientos fiscales generales, CT deja de funcionar. Por lo demás se observan cifras adeudas de impuestos, en cabeza de contribuyentes, que están prescriptas. Debemos ser honestos en nuestras apreciaciones: Cuentas Tributarias representó, y representa, para los profesionales que debemos trabajar con impuestos de los contribuyentes un valladar, muchas veces infranqueable.


Pero supongamos que tenemos un buen día, y que logramos sortear todas estas dificultades, la página web esta operable y CT está accesible, entonces podríamos hacer un HOME OFFICE exitoso. No es tan sencillo!


Veamos, hay varios trámites que deben realizarse, sí o sí, en la Delegación/Agencia que se trate. Algunos mínimos ejemplos: a) contestar un requerimiento de simple información; b) contestar un requerimiento aportando pruebas producto de una inspección; c) interponer una solicitud de prórroga; d) interponer un pedido de vista de un expediente de inspección; e) tomar vista de un expediente; f) reimputaciones en la mayoría de los casos; g) presentar descargos respecto de clausuras; h) levantamiento de baja de oficio del monotributo; i) interposición del recurso del articulo 74 DR ley 11.683; y otros tantos más.


Basta con ingresar a la web de AFIP y revisar ¨Presentaciones Digitales¨ para comprobar qué trámites podrán realizarse online y cuáles no.


Sinceramente, entendemos que HOME OFFICE FISCAL sería posible, en tanto y en cuanto, AFIP implementara un sistema similar a Tramites A Distancia (TAD) que implementó, durante 2019, muy exitosamente el Tribunal Fiscal de la Nación. A no dudarlo que el cambio experimentado por el TFN, como consecuencia del Expediente Electrónico, facilitó las tareas de todos aquellos que actúan en su órbita. Por lo demás, fue difundido y explicado acertada y oportunamente.


HOME OFFICE FISCAL es una aspiración que, hoy por hoy, no se ve forjada en nuestra realidad. Nunca es triste la verdad….esperemos que tenga remedio a la brevedad.

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